marzo 30, 2018 1 Comentario

¡HOLA amigos del mundo del caballo!

 

Como sabéis, he retomado de nuevo, pero esta vez con mi potro de 5 años Soldador Eucalipto al cual compre con tan solo dos añitos. La ilusión es enorme y desde luego estamos echándole muchas ganas y mucho cariño. Por ello hoy os quiero hablar sobre algunos aspectos que considero importante a la hora de domar un potro, ya que como os imaginareis es completamente distinto a montar un caballo “ya hecho”. ¡Comencemos!

Debo confesaros que todas estas cosas las estoy aprendiendo junto a mi profesor Rafael Alcocer, quien tiene muchos años trabajando con potros y a quien he confiado la doma del mío. Está claro que yo todavía no tengo el nivel como para gestionarlo por mi cuenta…

 

Ahora os voy a enumerar punto por punto comenzando con los aspectos más serios y más importantes en esta complicada labor.

 

1. Negociar

 

A diferencia de un caballo domado, un potro no tiene muy claro que es lo que se le está pidiendo. Sumado a su alto nivel de energía, a las rebeldías típicas de la edad, así como su inmadurez como caballo de deporte, el potro tendrá más facilidad de entablar una pelea, ya sea por frustración, por rebeldía o porque simplemente está poniendo a prueba quien va sobre sus lomos. La manera como personalmente gestiono estos momentos es “negociando”. Intentando exigir un poco más cuando el caballo está dispuesto, pero cediendo cuando el caballo está más indispuesto o confundido. Las pocas veces que he querido “poner orden” de una manera un poco (hago énfasis en “un poco”) más exigente, el resultado no ha sido bueno. He terminado con un caballo peleado con el que luego tengo que reconciliarme a lo largo del día o incluso de la semana. Pelear no merece la pena, es mejor negociar y no enseñarle al potro lo que es un enfrentamiento ya que al final ninguno terminará satisfecho…

 2. Pasito a pasito, suave suavecito…

 

Como dice la canción “pasito a pasito, suave suavecito” la doma con un potro debe ser lenta, marcando objetivos claros en tiempos reales. Este aspecto es sumamente importante ya que, aunque es el pilar del entrenamiento para el futuro caballo de deporte, es muchas veces obviado a la hora de domar. Y ¿porqué? Pues muy sencillo. Muchos jinetes prefieren domar a los caballos rápido para poder venderlos y que el negocio sea rentable, pero la realidad es que es uno de los errores más grandes. Con varios caballos de mi pasado experimenté lo que eran animales que habían sido entrenados de manera muy brusca, utilizando hierros excesivos y obligándolos a piafar cuando lo que debían estar haciendo era ejercicios de gimnasia. Afortunadamente todos y cada uno de esos caballos sirvieron para enseñarme que era lo que NO quería hacer con mi potro y es que prefiero dedicarle el triple de tiempo pero saber que estoy haciendo las cosas “bien”.

 

3. La ingenuidad es nuestra aliada

 

Los caballos son animales increíblemente nobles e inteligentes. Pero podrían serlo aún más, porque vamos a estar claros, si un caballo quiere tirar a su jinete al suelo, solo necesita 2 segundos y medio para hacerlo. Si el caballo no nos lanza contra el suelo a diario es porque simplemente no se ha enterado completamente de su potencial, sumado a su increíble nobleza, terminamos sobre este imponente animal que nos deja enseñarle “cosas” que probablemente el no estaría aprendiendo por su propia cuenta. Esto es algo que debemos utilizar a nuestro favor, premiando a nuestro caballo con caricias e intentando no llevarlo al extremo, a ese punto donde sale fuera de control y nosotros arrastrados por el suelo. Como no estamos exentos de espantos y caídas inoportunas, es mejor que ellos jamás se enteren de su verdadero potencial y de lo que podrían hacer con un simple movimiento de rebeldía.

 

4. Caricias y más caricias

 

Si hay algo que no me gusta son los caballos ariscos. Esos que se nota han crecido sin el contacto humano diario o más bien con experiencias traumáticas. Por ello es que debemos tocar y acariciar mucho a nuestro potro, en la cuadra, a sus lomos, de paseo, donde sea debe ser un caballo que disfrute el contacto humano. Esto se logra pasando tiempo con ellos, paseándolos de la mano, soltándolos en el prado mientras conversamos con ellos, después de hacer un buen ejercicio en pista y en todo lugar donde sea posible. Una vez más os advierto que tengáis cuidado con las chuches. Muchos caballos confunden este gesto de cariño por nuestra parte, como una oportunidad para morder pidiendo “un poco más”. Por mi parte, siempre doy una chuche o una zanahoria después del trabajo, pero no mientras cepillo, trenzo o paseo de la mano.

 

5. Son niños que quieren jugar

 

Lo más común es que el potro sea más juguetón que un caballo de edad adulta. Al igual que un niño o un adolescente, su nivel de energía es superior y además se distraen con más facilidad. Por ello os recomiendo que aparte del tiempo en pista, saquéis unos minutillos para pasear a vuestro potro de la mano y soltarlo en el prado o en el círculo de dar cuerda. Unos minutos para que se muevan libres, se desfoguen, relinchen y se revuelquen. Les ayudará a ser más equilibrados... Además, podéis colocar una pelota de goma en el box o algo con lo que puedan distraerse y jugar, así evitaréis que copien malas mañas (como tragar aire) de otros caballos a su alrededor.

 

6. Somos lo que comemos

 

Y es que los potros también son lo que comen. Por ello os recomiendo estar muy atentos al pienso con el que estéis alimentando a vuestro potro. Los altos contenidos de avena les aportarán un nivel de energía muy alto y si vuestro potro es interminable como el mío, es importante que vigiléis este aspecto. Un alimento con bajo contenido de avena así como añadir más remolacha, os ayudará a equilibrar un poco su nivel de energía.

 

7. Para una sonrisa sana

 

Al igual que los niños, los potros van sacando sus dientes poco a poco. El mío está actualmente en pleno proceso de los colmillos y basado en mi experiencia con mi hijo, estoy segura que se encuentra molesto. Es importante que llaméis a vuestra dentista equina para que revise a vuestro potro y si tiene alguna molestia, podéis ayudarle un poco con Viburcol, una especie de “paracetamol homeopático” que le aliviará un poco sus molestias.

 

8. Salir de concurso

 

Esto no es posible para todos, pero la realidad es que pocas cosas doman tan bien a un potro como salir de concurso. El cambio de entorno, el subir y bajar del camión, el trabajar en pistas distintas y experimentar sensaciones nuevas será realmente maravilloso para equilibrarlo y domarlo de una manera natural. Sin la necesidad de regaños o de un entrenamiento excesivo, el simple hecho de prepararse para un concurso, desplazarse y salir de su entorno, le ayudará a madurar más rápidamente.

 

9. Caballo inexperto con jinete inexperto no funciona

 

Esta frase se la dijo alguien a mi padre cuando yo era una niña que empezaba a montar y es que es la realidad. Un caballo inexperto puede aprender únicamente con un jinete experto y viceversa. Está claro que si yo no contara con  la ayuda de mi entrenador, no podría llevar a cabo esta labor. Necesito a alguien que lleve años haciendo esto y que me guíe y me enseñe lo que debo y no hacer. De momento estoy trabajando a mi potro casi a diario, pero siempre después que lo monta mi profesor. De esta manera hemos conseguido un buen equilibrio para los 3.

 

Bueno, espero que todo aquel que esté trabajando con un potro actualmente se pueda beneficiar de esta publicación. Está claro que es una labor complicada y que muchas veces olvidamos las cosas más importantes. Quizá con alguno de estos puntos os pueda ayudar en esta maravillosa pero increíblemente difícil experiencia.

 

Me despido con esta foto que es una de mis favoritas de este día ;)

Nos vemos como siempre en dos semanitas ;)

 

Gracias por estar a mi lado…

 

Muaaaaahhhhhhhhhhhhh

 

 

 

 


1 Respuesta

J.
J.

abril 15, 2018

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