abril 13, 2018 2 Comentarios

 

 ¡ HOLA amigos del mundo del caballo !

Como sabéis este es mi espacio personal “a caballo” en donde comparto todas mis aventuras ecuestres. Hoy os quiero contar todo sobre mi Semana Santa, mi primera escapada familiar (si, nos hemos ido los 5, potro incluido) y que sin duda ha sido sumamente especial… ¡Espero os guste!

 

Durante estas vacaciones me armé de valor y llevé a mis dos pequeñajos a Extremadura. Con cochecitos, parques de juego, biberones, esterilizadores y una lista interminable empacamos dos coches hasta que no quedaba un solo hueco dentro.

 

Pero también tenía muy clara una cosa y es que quería aprovechar las vacaciones para disfrutar de mi potro y que a la vez él cambiara de entorno y se desfogara un poco del entrenamiento diario. Y es que como os comenté en mi post anterior, los potros también tienen que distraerse, cambiar de aires y adaptarse a otros ambientes, es sumamente importante para su equilibrio mental.

 

Así que junto a mi profesor nos aventuramos a llevar “de vacaciones” a Soldador hasta Cáceres, Extremadura, uno de mis rincones favoritos de España. En “El Pocito” Soldador tuvo la suerte de disfrutar unos días en el prado disfrutando del aire fresco y de los rayitos de sol que nos acompañaron. Y ¡por supuesto! Unas buenas galopadas a su estilo “torerito”… Y es que mi caballo tiene ¡¡¡muuuuuuuuuuucha chispa!!!

Pero también estaba muy ilusionada ya que iba a poder visitar a mi caballo Duque y a mi adorado Rocco, quien taaaaaaanto me enseñó sobre este maravilloso mundo de la Doma. Mientras le proporcionamos a Duque la mejor vida posible y los mejores cuidados a la gravísima infosura que sufre, Rocco está hecho “todo un señor del prado” y del “buen comer”.

Después de muchos mimos y de un muy necesitado baño con champú y acondicionador, me preparé para entrenar en pista con Soldador.

Era un poco la dinámica que llevamos a cabo durante esos días…. Por la mañana un poco de cuerda seguido por un buen duchazo para quitar toda la arena del revolcón matutino. Luego venía el entrenamiento en pista…

 

Tengo que deciros que Soldador se portó espectacular. Mucho mejor que en la ciudad… Iba centrado, tranquilo y sobretodo muy acostumbrado a ese hermoso lugar que durante tanto tiempo fue su casa.

Después del entrenamiento, nos dábamos un paseo por el campo para cambiar de aires pero sobretodo porque yo necesito tener más confianza en él. Como era de esperarse, es un potro que aún se extraña con ciertos sonidos o se espanta con tonterías que normalmente no haría un caballo adulto. Por ello es fundamental para nosotros seguir reforzando nuestra relación y ese vínculo que todavía tiene mucho camino por recorrer.

 

Pero nuestra experiencia estos días fue tan sumamente gratificante que para el último día ya me atreví a trabajar en la libertad del campo. Eso sí cuidando mucho de no pisar el barro o en alguna zona muy húmeda que pudiera causarle una lesión. ¡¡¡¡No os imagináis cuanto lo disfruté!!!!

Y es que ¿quién no va a disfrutar este paisaje?...

 

Trotamos y galopamos hasta que comencé a sentir esa conexión que tanto buscaba. Sin duda alguna unas vacaciones muy significativas para nosotros.

 

Acá os dejo la web de este maravilloso lugar que además se ha convertido en los prados de descanso para muchos caballos en los meses de vacaciones, o mejor aún para aquellos que se retiran después de haberlo dado todo por tantos años.

 

www.pradosdedescanso.com

 

¡¡¡Nos vemos de nuevo en dos semanitas!!!

 

Gracias por estar conmigo J


2 Respuestas

J.
J.

abril 15, 2018

De los mejores planes posibles para los que amamos el campo, los caballos y el tiempo en familia lejos del ruido y las prisas.

alexandra
alexandra

abril 13, 2018

Hermoso reportaje, y divino paisaje felicidades

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