No debemos humanizar a los caballos.El síndrome de "Walt Disney".

diciembre 25, 2013

Hay que diferenciar entre domesticar, domar o desensibilizar, y pretender humanizar un animal. En concreto hablaremos de los caballos que es el mundo al que nos dedicamos en nuestro caso. Una cosa es que queramos a los caballos, que seamos más sensibles a su manejo en general o que utilicemos técnicas como las de la racionalización o doma natural que son técnicas muy a tener en cuenta.  Y otra cosa muy distinta es que los queramos tratar como si fueran nuestro pequeño juguete o mascota, manejándolo a nuestro antojo y sin ningún tipo de respeto a su condición de animal. Trasladando así nuestras carencias, fracasos o problemas emocionales a la relación con nuestro caballo. Por desgracia vemos algunos casos y más de los que nos podemos imaginar de gente que trata a los caballos como si fueran “peluches”. Con un trato que parece que el sujeto quisiera conseguir humanizar al animal. O quizás nos atreveríamos a decir que quieran suplir sus carencias emocionales, en la relación con el caballo. No es broma, en este mundillo nos topamos con gente que se puede observar sin miedo a equivocarse, que tienen graves problemas emocionales o de relaciones sociales. Pero ese es otro campo y desde luego no seremos nosotros quien lo juzguemos. Sin embargo hay unaevidente , ese manejo exagerado en condescendencia asi como la excesa  utilización de productos de aseo como champús, desenredadantes y abrillantadores  para caballos etc. aliñado con un trato de consentimiento excesivo en las actitudes del caballo conlleva un peligro tanto físico como psíquico para el caballo. Nosotros le llamamos ” el síndrome de Walt Disney” otros le llaman “el caballito de niña”.

 

Debemos recordar que no tratamos con los personajes de dibujos animados que son tratados siempre con un toque humano, si no con animales de verdad, que muerden, dan coces, se botan, se ponen de manos y que tienen unas necesidades físicas y psíquicas, pero que siempre están dentro de su condición de animal. Por respeto a ellos, ésta es una crítica a esos “personajes” que tratan de humanizarlos. A nivel psíquico El caballo es un animal gregario, herviboro y con una jerarquia muy estructurada que se basa principalmente en establecer su liderazgo. Es decir “mandar” o “ser mandado”. Por tanto en nuestra relación con él, o le mandamos o nos mandará él. Por eso no se le puede consentir sus caprichos o actitudes que empiezan por un juego cuando son potros y acaban por enviarte al hospital con una coz o una empinada cuando son adultos. Para que nuestro caballo tenga unequilibrio en su salud mental hay que tratarlo por medio de su propio lenguaje equino y tratarlo dentro de los parámetros que se establecen en la jerarquia de su especie. El caballo no estará equilibrado mentalmente si no tiene un líder a quien respetar. No olvidemos que en su habitat natural tiene una yegua, vieja normalmente, que es la que le guía y con él a toda la manada. Además tiene a todos los demás congéneres que le dicen en que puesto de la manada se encuentra, marcándole las pautas en todo momento a lo largo de su vida. Esta reflexión es la que nos puede ayudar a entender el camino que debemos optar para su doma. Si los tratamos con respeto pero con firmeza caminamos hacia la doma y también al equilibrio de su salud mental. A nivel físico Como es un animal y en su habitat natural viviría a la intemperie su cuerpo está diseñado y preparado entre otras cosas, para aguantar las inclemencias del tiempo. Sin embargo el ser humano se encarga de que realmente se le haga muy difícil al caballo, el sobrevivir a su lado. No sólo por encerrarlo en un box 23 horas (en el mejor de los casos), si no también por cambiar sus hábitos de alimentación, esquilarlo para que se muera de frio en invierno, cortarle los pelos de los belfos par que no pueda investigar lo que va a comer, cortarle las crines y cola para que en verano no se pueda quitar las moscas etc. y así seguiríamos con una larga lista de inconvenientes para la vida de nuestro caballo. Pero no contentos con esto, algunos creen que incluso su caballo está mejor cuidado con los productos de limpieza que utilza, puesto que son humanos e incluso a veces más caros y por tanto mejores para el cuidado de su caballo. Privando con tanto baño y producto, los aceites naturales que produce su epidermis para mantener la elasticidad y protección necesarias contra las inclemencias del tiempo. Eso sí para mantener la limpieza y no dejar que dejen de “oler a limpito”, en invierno también les bañan incluso con agua caliente. ¡Como se van a quejar de manejo si es el mejor del mundo! dicen. Desde luego nada mejor que “una duchita de agua caliente” en los riñones y luego a secarse a 2º bajo cero sin ningún tipo de manta (de red o de toalla), que se va a quedar como nuevo. ¿No les importaría un día, probar a hacer ellos lo mismo en su propio ser y ver el efecto que produce un cambio de temperatura de esa embergadura?. Por favor más “dar cera y quitar cera” (rasqueta y cepillo) y menos ducha, al menos en invierno. Queridos amigos por desgracia nos falta cultura ecuestre y sobre todo ganas y curiosidad por aprender y mejorar. Pero sin duda lo más grave es querer suplir nuestras carencias afectivas con un animal que lo que nos está diciendo es !!! hay amores que matan!!!

 

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